Cuarto de hora de oración – 30/11/2016

Valor familiar de hoy: la ilusión.

Iluminación Bíblica: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (19, 1-10)

A.: Gloria a ti, Señor.

“En aquel tiempo, Jesús, habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Palabra del Señor.

A.: Gloria a ti, Señor Jesús.

 

La escena que el Evangelio nos presenta es una evocación del misterio que ha cambiado nuestras vidas: la Encarnación. Dios que quiso venir a visitar la casa de los hombres, el mundo que Él mismo creó. Le necesitábamos, y no dudó en venir para traernos la salvación. La historia de Zaqueo se repite cada día. Es nuestra misma historia. Somos hombres que buscamos a Dios porque somos débiles. Una multitud que quiere ver en su vida a Cristo cerca y alberga ese profundo deseo en el corazón. Personas que, a pesar de nuestra baja estatura en el espíritu, nos atrevemos a subir a un árbol, porque a toda costa queremos encontrarnos con Él.

Y Cristo no se hace rogar. Sale al encuentro, pasa por el camino, fija su honda mirada en nuestros ojos, que brillan de ilusión. Y nos dice: “Hoy quiero quedarme en tu casa”. ¡Y nuestra alma se inunda de gozo! Hemos encontrado lo que buscábamos, la fuerza para nuestra debilidad, la paz y la felicidad para nuestras vidas.

Iluminación carismática: un consejo de San Enrique de Ossó para nuestras familias:

“Tu corazón si es Teresiano, hij@ mi@, debe dar pruebas de ser animoso “

ESPECIAL PARA JÓVENES: (luego encontrarás el especial para niños)

Cuento: “La Isla de los inventos”. “La primera vez que Luca oyó hablar de la Isla de los inventos era todavía muy pequeño, pero las maravillas que oyó le sonaron tan increíbles que quedaron marcadas para siempre en su memoria. Así que desde que desde muy pequeño, no dejó de buscar e investigar cualquier pista que pudiera llevarle a aquel fantástico lugar. Leyó cientos de libros de aventuras, de historia, de física y química e incluso música, y tomando un poco de aquí y de allá llegó a tener una idea bastante clara de la Isla de los Inventos: era un lugar secreto en que se reunían los grandes sabios del mundo para aprender e inventar juntos, y su acceso estaba totalmente restringido. Para poder pertenecer a aquel selecto club, era necesario haber realizado algún gran invento para la humanidad, y sólo entonces se podía recibir una invitación única y especial con instrucciones para llegar a la isla.

Luca pasó sus años de juventud estudiando e inventando por igual. Cada nueva idea la convertía en un invento, y si algo no lo comprendía, buscaba quien le ayudara a comprenderlo. Pronto conoció otros jóvenes, brillantes inventores también, a los que contó los secretos y maravillas de la Isla de los Inventos. También ellos soñaban con recibir “la carta”, como ellos llamaban a la invitación. Con el paso del tiempo, la decepción por no recibirla dio paso a una colaboración y ayuda todavía mayor, y sus interesantes inventos individuales pasaron a convertirse en increíbles máquinas y aparatos pensados entre todos. Reunidos en casa de Luca, que acabó por convertirse en un gran almacén de aparatos y máquinas, sus invenciones empezaron a ser conocidas por todo el mundo, alcanzando a mejorar todos los ámbitos de la vida; pero ni siquiera así recibieron la invitación para unirse al club.

No se desanimaron. Siguieron aprendiendo e inventando cada día, y para conseguir más y mejores ideas, acudían a los jóvenes de más talento, ampliando el grupo cada vez mayor de aspirantes a ingresar en la isla. Un día, mucho tiempo después, Luca, ya anciano, hablaba con un joven brillantísimo a quien había escrito para tratar de que se uniera a ellos. Le contó el gran secreto de la Isla de los Inventos, y de cómo estaba seguro de que algún día recibirían la carta. Pero entonces el joven inventor le interrumpió sorprendido:

– ¿Cómo?; ¿Pero no es ésta la verdadera Isla de los inventos?; ¿No es su carta la auténtica invitación?

Y anciano como era, Luca miró a su alrededor para darse cuenta de que su sueño se había hecho realidad en su propia casa, y de que no existía más ni mejor Isla de los Inventos que la que él mismo había creado con sus amigos. Y se sintió feliz al darse cuenta de que siempre había estado en la isla, y de que su vida de inventos y estudio había sido verdaderamente feliz.”

 

Reflexión  Todas las aventuras, los inventos, los hallazgos arqueológicos…se han llevado a cabo gracias a personas ilusionadas en la vida. Acuérdense del alpinista Edmund Hillary, el neozelandés que escaló por vez primera la cima del Himalaya, clavando lleno de ilusión y sano orgullo su bandera nacional. La ilusión de los conquistadores españoles que se echaron a la suerte y se lanzaron a alta mar, conquistando México, Perú y las Américas, y llevando la fe cristiana, aunque a muchos les costó la vida. El bacilo de Koch, la penicilina de Fleming, la máquina a vapor de James Watt y Stephenson, el cine de los hermanos Lumiére, el submarino de Monturiol e Isaac Peral, el avión de los hermanos Whright…todos estos inventos se llevaron a cabo gracias a la ilusión de estos hombres. Sin ilusión no hay avances, ni progreso, ni heroísmo. Sin ilusión la humanidad muere de desesperación o de aburrimiento. La ilusión da ganas de vivir y nos hace crecer las alas de nuestra alma.

La ilusión empuja, arrastra, tira, fascina por su contenido y pone en marcha la motivación. Es como sentirse hipnotizado ante aquello que queremos conseguir. ¡Cuántas veces hemos oído de algún amigo que, con el rostro radiante, nos dice con palabras rotundas: “Estoy muy ilusionado”!
La ilusión tiene que formar parte de nuestra vida diaria, vivir sin ella es no tener felicidad. Creemos que somos inmortales, que vamos a permanecer infinitamente en la tierra y nos pasamos desperdiciando el tiempo con las quejas en vez de centrar nuestra atención en lo que verdaderamente importa.

La persona que han sufrido  una enfermedad es un buen ejemplo, ¿cuál crees que sería su ilusión?, más claro no puede ser; la curación, para poder seguir disfrutando de la vida. Además después de una enfermedad que puede incluso costar la vida, te das cuenta del valor que tiene ser feliz teniendo ilusiones y aprovechando el tiempo.

No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores, sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva dirigida hacia lo alto y camina hacia adelante, sin mirar atrás, a imitación de Dios que siempre mira para adelante. Haz como el sol que nace cada día sin acordarse de la noche que pasó. ¿Sabes por qué el parabrisas del auto es tan grande y el espejo retrovisor tan pequeño? Porque nuestro pasado no es tan importante como nuestro futuro. Mira No te detengas en lo malo que hayas hecho y emprende un nuevo caminar en lo bueno que si puedes hacer hacia adelante.

Cada día intentemos aprender algo nuevo, mirando siempre con alegría y que lo opaco no nos gane a la belleza que tenemos frente a nuestros ojos, recordando que cada vez que aprendemos algo nuevo nuestro mundo se amplía y avanzamos en la vida disfrutando de mayores satisfacciones. No hagamos nada que nos disminuya, pues pensemos que nos merecemos todos los sueños del mundo. La felicidad está dentro de ti, y solo tú, tienes la capacidad de vivirla a través de la capacidad de tus propias ilusiones.

 

Reglas para vivir con ilusión:

  1. Vivir con ilusión es bueno para la salud física y mental
  2. Recibir y tratar a las personas con renovada ilusión es una de las múltiples maneras de amar
  3. El ejercicio de una profesión , cualquier trabajo, alcanzan cotas muy altas de eficiencia, calidad y humanidad si son realizados con verdadera ilusión
  4. Ser testimonio ilusionado, enamorado de Jesucristo, puede que sea requisito indispensable para mostrarlo al hombre de hoy

ESPECIAL PARA NIÑOS:

Cuento: Juanita  la lagartija vivía entre unas piedras en el campo. Como a todas las lagartijas, le encantaba tomar tranquilamente el sol sobre una gran roca plana. Allí se quedaba tan a gustito, que más de una vez había llegado a dormirse, y eso fue lo que pasó el día que perdió su rabito: unos niños la atraparon, y Juanita sólo pudo soltarse perdiendo su rabo y corriendo a esconderse. Asustada oyó como aquellos niños reían al ver cómo seguía moviéndose el rabito sin la lagartija, y terminaban tirándolo al campo después de un ratito. La lagartija comenzó entonces a buscarlo por toda la zona, dispuesta a recuperarlo como fuera para volver a colocarlo en su sitio. Pero aquel campo era muy grande, y por mucho que buscaba, no encontraba ni rastro de su rabito. Juanita dejó todo para poder buscarlo, olvidando su casa, sus juegos y sus amigos, pero pasaban los días y los meses, y Juanita seguía buscando, preguntando a cuantos encontraba en su camino.

Un día, uno aquellos a quienes preguntó respondió extrañado “¿Y para qué quieres tener dos rabos?”. Juanija se dio la vuelta y descubrió que después de tanto tiempo le había crecido un nuevo rabito, incluso más fuerte y divertido que el anterior. Entonces comprendió que había sido una tontería dedicar tanto tiempo a lo que ya no tenía remedio, y decidió darse la vuelta y volver a casa.

Pero de vuelta a sus rocasprecisamente encontró su rabito al lado del camino. Estaba seco y polvoriento, y tenía un aspecto muy feo. Alegre, después de haber dedicado tanto tiempo a buscarlo, Juanita cargó con él y siguió su camino. Se cruzó entonces con un sapo, que sorprendido le dijo:

– ¿Por qué cargas con un rabo tan horrible y viejo, teniendo uno tan bonito?

– He estado meses buscándolo – respondió la lagartija.

– ¿De verdad has estado meses buscando algo tan feo y sucio? -siguió el sapo.

– Bueno – se, excusó Juanita- antes no era tan feo…

– Mmm, pero ahora sí lo es, ¿no?… ¡qué raras sois las lagartijas! -dijo el sapo antes de largarse dando saltos

El sapo tenía razón. Juanita seguía pensando en su rabito como si fuera el de siempre, pero la verdad es que ahora daba un poco de asco. Entonces la lagartija comprendió todo, y decidió dejarlo allí abandonado, dejando con él todas sus preocupaciones del pasado; y sólo se llevó de allí un montón de ilusiones para el futuro.

Cuarto de hora de oración – 29/11/2016

Valor familiar de hoy: la paciencia.

ESPECIAL PARA JÓVENES: (luego encontrarás el especial para niños)

  • Invitamos a los estudiantes a recitar la letrilla de Teresa: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios Basta”
  • Después de haber recitado o cantado la letrilla de Teresa, le pedimos que algunos 2 o 3 compartan lo que es para ellos lo paciencia.
  • Para ahondar en lo que quiere decir Teresa sobre la letrilla les leemos lo siguiente:

” La paciencia teresiana se refiere a que en toda contrariedad, de cualquier tipo, que surge en la vida. En este caso, prima la espera sin desesperación puesto que –como se dice en el poema– “solo Dios basta”.

En ciertos momentos uno quisiera que la vida fuera como un ascensor y que nos llevara a nuevas alturas fácilmente y sin esfuerzo. Nuestro único trabajo sería disfrutar del viaje. Pero cuando un obstáculo emerge, grande o pequeño, debemos hacer una pausa y prestar atención: ¿qué podemos aprender de eso?

En Alicia en el país de las maravillas, el sabio conejo dice: “Mientras más me apuro, más me atraso”. A veces pienso que ese es mi mantra. La vida se mueve tan rápido que creo que no puedo permanecer a la par de ella. Esa forma de pensar me tienta a apresurarme en todo lo que tengo que hacer. Sin embargo, me he dado cuenta de que, cuando uno se apura demasiado, puede cometer errores, atrasarse o dañar algunas relaciones, que de otra forma iban muy bien.

  • Finalizamos pidiéndole a Dios que nos regale la virtud de la paciencia, que sepamos hacer nuestro mayor esfuerzo.

ESPECIAL PARA NIÑOS:

Podemos cantar o leer la letrilla de Teresa:

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios Basta.

– Les invitamos a escuchar la siguiente parábola, para los más pequeños se las podemos relatar como un cuento.

LA HISTORIA DEL HELECHO Y EL BAMBÚ:

Se cuenta que una persona cansada de luchar decidió darse por vencida. Renunció a su trabajo, a sus relaciones, incluso a su espiritualidad. Quería renunciar a su vida. Se fue al bosque para tener una última charla con Dios.

Llegando le preguntó a Dios: “¿Podrías darme una buena razón, para no darme por vencido?”

La respuesta le sorprendió: “Mira a tu alrededor: ¿Ves el helecho y el bambú?” Respondió que sí.

“Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz, les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla del bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año, el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú. En el tercer y cuarto año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié. En el quinto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. No renuncié. Luego en el sexto nada, hasta el séptimo año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho, era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo seis meses después, el bambú creció, más de 100 pies de altura.

¿Tardó seis meses en crecer? No. La verdad es que se tomó siete años y seis meses en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

Dios le dijo: “No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar. ¿Sabías que todo este tiempo, que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Si no renuncié al bambú, nunca renunciaré a ti. No te compares con otros: El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo ambos eran necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso. Tu tiempo vendrá, ¡crecerás muy alto!” Entonces preguntó al final: “¿Y qué tan alto debo crecer?” En respuesta Dios le hizo otra pregunta: “¿Qué tan alto crecerá el bambú?”. Contestó: “Supongo que tan alto como pueda”.

Dios nunca renunciará a nosotros. Quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y le grita: “¡Crece!”. El bambú japonés crece más de 30 metros y algunos llegan a crecer un metro diario.

Reflexión: En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Aunque resulte arduo o frustrante, quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito, cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

Y el mayor triunfo es, después de haber luchado pacientemente por amarle más en esta vida, gozar plenamente a Dios y con Dios al final por una eternidad.

Cuarto de hora de oración – 28/11/2016

Valor familiar de hoy: la esperanza.

Dicen que es lo último que se pierde, pero qué es en realidad. La esperanza es el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible; quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro. La esperanza se define como uno de los sentimientos más positivos y constructivos que puede experimentar un ser humano. La esperanza es aquel sentir que hace que un individuo construya hacia un futuro cercano o lejano una situación de mejoría o de bienestar. Es decir, la persona dispone de total confianza al respecto que ocurrirá o sucederá aquello que espera. Para que tal sentimiento se haga presente, la persona debe contar con una actitud optimista, volviéndose entonces la esperanza en algo mejor, algo que por el contrario será muy difícil de sentir en casos de depresión, angustia o ansiedad.

La esperanza va acompañada de la fe y el amor. En nuestras familias nunca deben faltar estos tres valores, van de la mano y son los que mantienen firmes la unión y la paz en nuestros hogares. Todos somos responsables de mantener la esperanza, confiando plenamente en Jesús, pues Cristo es nuestra esperanza.

ESPECIAL PARA LOS JÓVENES: (luego encontrarás el especial para niños)

Cuento: “Las tres piedras”.

“Cuentan que el primer árabe que cruzó el desierto se encontró junto a una cueva con un anciano de aspecto venerable que le preguntó:

— Joven, ¿A dónde vas?

— Quiero cruzar el desierto.

El anciano quedó pensativo un momento y añadió.

— Deseas algo difícil. Para cruzar el desierto te harán falta tres cosas. Toma estas piedras. Este topacio es la fe, amarillo como las arenas del desierto, esta esmeralda es la esperanza, verde como las hojas de las palmeras, y este rubí, es la caridad, rojo como el Sol de poniente. Anda siempre hacia el sur y encontrarás el oasis de Náscara, donde vivirás feliz. Pero no pierdas ninguna de las piedras, si no, no llegarás a tu destino.

El hombre se puso en camino y recorrió miles y miles de leguas a través de las dunas amarillentas sobre su camello.

Un día le asaltó una duda:

— ¿No me habrá engañado el anciano? ¿Y si no existiera el oasis que me prometió y el desierto no tuviera fin?

Ya iba a volverse cuando notó que algo se le había caído sobre la arena. Era el topacio. El joven se bajó para cogerlo y pensó:

— No, no. Tengo que confiar en la promesa del anciano. Seguiré mi Camino.

Pasaron muchos días. El sol, el viento, el frío de la noche le iban agotando. Sus fuerzas desfallecían y ni una palmera ni una fuente se veían por el horizonte sin fin. Ya iba a dejarse caer del camello para aguardar la muerte bajo su sombra, cuando notó que se la caía algo al suelo. Era la esmeralda. El joven se bajó a recogerla y se dijo:

— Tengo que ser fuerte, tal vez, un poco más allá estará el oasis. Si no sigo, moriré sin remedio. Mientras tenga un soplo de vida seguiré.

Continúo el joven el camino, cuando encontró un pequeño charco de agua junto a una palmera. Ya iba a lanzarse sobre el charco, cuando vio los ojos de su camello suplicantes y tiernos como los de un hombre pidiendo, el agua. Pensó entonces que debería tener piedad del animal desfallecido, pues él aún podía resistir, y dejó que bebiera aquellos pocos sorbos.

Cuál no sería su asombro cuando el camello cayó muerto a sus pies. El agua estaba corrompida. En el suelo notó el joven que brillaba el rubí y lo recogió, dando gracias al cielo por haber recompensado su generosidad con el camello.

Al alzar la vista, vio a lo lejos unas palmeras. Era el oasis de Náscara. Al llegar, encontró junto a una limpia fuente, al anciano de la cueva que le sonrió alegremente.

— Has llegado a tu destino puesto que has conservado las tres piedras preciosas. La fe, la esperanza y la caridad. ¡Ay de ti si hubieras perdido alguna, hubieras perecido sin remedio!

El anciano después de darle agua fresca y dátiles, se despidió del joven diciéndole:

— Guarda siempre durante tu vida, junto a tu corazón, el topacio, la esmeralda y el rubí. Así llegarás hasta el paraíso. Nunca los pierdas.

Para reflexionar con los jóvenes: comentemos brevemente algunos fragmentos del cuento:

-Quiero cruzar el desierto: ¿En qué se parece la vida de un hombre a la de quien quiere cruzar un desierto? A veces duramos en la vida, pero no vivimos, porque no lo elegimos. Ponemos ejemplos: deseas algo difícil, las metas difíciles estimulan al hombre ¿O no?

El joven se puso en camino y recorrió miles de leguas…. ¿Cómo ha sido nuestro camino?; ¿Cómo ha sido el camino de toda la humanidad?

-Tengo que confiar en la promesa del anciano. ¿En quién confía cada uno? ¿Y en qué?

-El anciano ya había llegado. ¿Cómo lo hizo y por qué?

-Seguiré mi camino… mientras tenga un soplo de vida, seguiré: ¿En qué situaciones hemos dicho lo mismo o nos gustaría decirlo?

-Has llegado a tu destino, puesto que has conservado las tres piedras: la fe, la esperanza y la caridad: ¿Cómo ha conservado cada uno esas tres virtudes en cuanto a virtudes humanas?

-Guarda esas tres piedras. Así llegarás al paraíso: ha llegado al oasis, pero tiene que seguir caminando hasta el paraíso, aquel que estaba al principio y sólo encontraremos al final. ¿Qué piedras lleva cada uno en ese camino?

ESPECIAL PARA LOS NIÑOS:

Cuento: “Los dos ratones”. Autor: Leyenda muy antigua de raíz hinduista.

“Dos ratones cayeron dentro de un jarro que estaba lleno de leche. Al ser el borde del jarro demasiado alto, quedaron atrapados en el recipiente y no les quedaba otra opción que nadar frenéticamente para evitar que se hundieran. Llevaban nadando más de dos horas cuando uno de los dos perdió toda esperanza y abandonó la lucha. Dejo de nadar y se ahogó. El otro ratón estaba también muy cansado, pero decidió seguir luchando hasta el límite de sus fuerzas. Nadó y nadó sin descanso. Cuando ya no le quedaba fuerza alguna de repente la leche se convirtió en mantequilla y el ratoncillo, apoyándose sobre esta materia más sólida, pudo saltar por encima del borde y escapó.

Reflexión: no te rindes en los momentos duros; mantén la esperanza.

Iluminación Bíblica: “Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan” (Sal. 31, 24)

Iluminación Carismática: un consejo de Santa Teresa de Jesús y otro de San Enrique de Ossó para nuestras familias:

“Confianza y fe viva mantenga el alma que quien cree y espera todo lo alcanza”. Santa Teresa de Jesús.

“Espera y verás grandes cosas”. San Enrique de Ossó.

Parrandón Navideño 2016

Estimada Familia Teresiana en la siguiente infografía encontrarán toda la información referente al PARRANDÓN NAVIDEÑO a llevarse a cabo el próximo sábado  03 de diciembre.

¡Están todos invitados a participar!

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Cuarto de hora de oración – 25/11/2016

Valor familiar de hoy: la aceptación.

Cuento: “Una visita inesperada”.

La señora Pilar era una mujer solitaria que vivía dedicada a su huerto, sus gallinas y sus vacas en un pequeño pueblo. La señora Pilar no tenía hijos. Su única familia era su hermana Petra, quince años menor que ella, que vivía a muchos kilómetros, en una gran ciudad, con su hija Raquel.
Un día, Petra llamó a su hermana Pilar para pedirle que se quedara con la niña durante unas semanas, aprovechando las vacaciones de verano. Estaba muy enferma y tenían que ingresarla en un hospital para curarla.

-Sabes que no puedo ir a la ciudad, Petra. Tendrás que traerla al pueblo -dijo la señora Pilar a su hermana-. Pero en esta época tengo mucho trabajo. Yo la atenderé encantada, pero no podré dedicarme a entretenerla.

-Le vendrá bien ir al pueblo y ayudarte con el huerto y los animales -dijo Petra-. Así se distraerá del verdadero motivo por el que tenemos que separarnos.

-No te preocupes -dijo la señora Pilar-. Otra cosa no habrá aquí, pero trabajo hay mucho. Y yo por ti hago lo que sea.

En el fondo la señora Pilar estaba muy asustada porque no estaba acostumbrada a tratar con niños. Pero se animó pensando que debía esforzarse por cuidar de su sobrina y así ayudar a su hermana.

Días después, Petra llegó al pueblo con Raquel. La niña, al ver a su tía se asustó mucho. Era mucho mayor que su madre y parecía una señora de pueblo sacada de una foto antigua.

-Mamá, no quiero quedarme -decía la niña, llorando-. En este pueblo no hay niños, ni parques, ni nada que hacer. Seguro que tía Pilar ni siquiera tiene juguetes.

-Solo serán unas semanas -le dijo su madre-. Volveré pronto. Tu tía te cuidará bien.

-Te he preparado la merienda -dijo la señora Pilar-. Seguro que esto no te lo hace tu madre nunca.

-No quiero comer nada -dijo la niña con tono impertinente mientras entraban las tres en la casa.

Pero al llegar a la cocina un aroma a chocolate y almendras hizo que cambiara su gesto.

-Uhm! ¿Qué es esto? -dijo la niña.

-Esto de aquí es un postre casero de chocolate y esto otro es un bizcocho de almendras que saqué hace un ratito del horno de leña -dijo la señora Pilar.

Las tres se sentaron a la mesa a degustar la merienda junto con una ensalada de frutas recién cogidas y un refresco casero.

-¿Lo has hecho tú todo? -preguntó la niña.

-Sí -dijo la señora Pilar-. Y he usado leche de mis vacas, huevos de mis gallinas y frutas de mi huerto.

-¿Me enseñarás todo eso? -preguntó la niña.

-¡Por supuesto! -dijo la señora Pilar-. También te puedo enseñar a ordeñar a las vacas, a coger huevos, a cuidar la huerta…

-¡Y a cocinar! -interrumpió Raquel a su tía, con un brillo en sus ojos que sorprendió a su madre y a su tía.

-También te enseñaré a cocinar -dijo la señora Pilar-. Eso sí que es divertido.

-Sabes, mami -dijo Raquel- creo que, después de todo, me lo pasaré bien aquí.
Petra se fue tranquila, sabiendo que había dejado a su hija en buenas manos y que su hermana también quedaba en buena compañía.

Iluminación Carismática: un consejo de Santa Teresa de Jesús y otro de San Enrique de Ossó para nuestras familias:

“Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo” Santa Teresa de Jesús.

“Dios mío, has de mí y de mis cosas lo que sea conforme a tu voluntad”

San Enrique de Ossó.

Invitación I Reunión para los Padres y Representantes de 4to Grado

Compartimos la invitación a la I Reunión para los Padres y Representantes de 4to. Grado (ambas secciones), cuyos representados se estarán preparando para la recepción del Sacramento de la Eucaristía.

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Cuarto de hora de oración – 24/11/2016

Valor familiar de hoy: la responsabilidad.

Cuento: “La balanza de plata”.

En un pueblo de España cuyo nombre nadie recuerda, un pequeño comercio de telas cerró definitivamente y quedó abandonado por sus dueños. Pasó el tiempo y nadie volvió a interesarse por ese local, por lo que poco a poco fue perdiendo el lustre de antaño. Lo que había sido una bonita tienda en sus mejores días,  se convirtió en un bajo viejo y oscuro cerrado a cal y canto.

Un día, unos chiquillos que jugaban  en la calle se dieron cuenta de que una de las ventanas situadas sobre el antiguo escaparate, estaba rota. No lo dudaron: se subieron unos encima de otros y consiguieron auparse hasta que lograron colarse por el agujero del cristal.

¡Qué decepción se llevaron!…La vieja tienda estaba sucia y cubierta de polvo. Olía a humedad, se veían telarañas por todas partes y no había más que un par de sillas carcomidas por la polilla y algunos muebles desvencijados que ya no servían para nada.

Ya se iban cuando uno de los muchachos descubrió que, tras el antiguo mostrador, había una balanza muy extraña que tenía un misterioso adorno en el centro. Un segundo después, seis caritas curiosas se arremolinaban a su alrededor para contemplarla.

¡Qué maravilla!…Era una balanza de plata, estaba totalmente nueva y resplandecía como si le hubieran sacado brillo con un trapo esa misma mañana.

Les pareció muy hermosa, pero ni de lejos se imaginaban que además, era una balanza mágica. No servía para pesar alimentos como las demás balanzas del mundo, sino las buenas y malas obras de todos aquellos que la tocaban.

Inocentemente, uno de los niños, que era un chico bueno y generoso, puso su manita sobre el  curioso adorno. El lado derecho de la balanza se inclinó y de repente, una intensa luz iluminó la habitación. De su plato, comenzaron a salir cientos de estrellitas, tantas como cosas buenas  había hecho el pequeño durante su corta vida. Después, la balanza volvió a equilibrarse y el resplandor desapareció.

Otro de los amigos que estaban allí, a quien todos consideraban un poco egoísta, envidioso y vago,  quiso intentarlo también. Tocó el adorno con su mano y la balanza se movió hacia la izquierda, iluminándose de nuevo. Los destellos eran tan fuertes que todos los niños tuvieron que mirar para otro lado cegados por la luz. Pero esta vez, del plato de la balanza, comenzaron a salir espadas, tantas como veces se había portado mal durante su vida.

Todos los muchachos de la pandilla fueron pasando en orden junto a la balanza para conocer lo que ese objeto, que parecía sacado de un cuento de hadas, tenía que decirles. Después, salieron disparados de allí para contarles a sus padres el genial descubrimiento.

Como es lógico, pronto se corrió la voz y la balanza de plata se hizo famosa en toda la comarca. Cada tarde antes de cenar, decenas de niños empezaron a acercarse a la vieja tienda para admirarla y tocarla. Si les mostraba estrellas, sabían que habían sido generosos, trabajadores y amorosos con sus padres, pero si por el contrario la balanza les enseñaba espadas, comprendían que debían mejorar y hacer un esfuerzo por portarse mejor.

Desgraciadamente, el paso del tiempo también afectó a la balanza y un día, de tanto usarla, se estropeó. Todos los niños del pueblo lloraron de pura tristeza.

¿Qué iban a hacer ahora sin su querida balanza de plata? La balanza vio las lágrimas de los pequeños, y por primera y última vez, les habló:

– Queridos niños y niñas, escuchadme, por favor. Durante meses os he mostrado vuestros buenos y malos comportamientos. Mi única intención era haceros reflexionar.

La sabia balanza les miró fijamente y siguió hablando con delicada voz.

– En la vida tenéis que ser conscientes de vuestros actos, y creo que ya es hora de que aprendáis a recapacitar solitos, sin mi ayuda. A partir de ahora, cuando por las noches os metáis en la camita, pensad sobre todo lo que habéis hecho durante el día. Si sentís que no os habéis portado demasiado bien, prometeos a vosotros mismos que intentaréis mejorar. Luchad siempre por ser buenas personas y por perseguir vuestros sueños ¡Hasta siempre, amigos!

En cuanto dijo estas palabras, la balanza de plata se apagó para siempre. Todos los niños se despidieron de ella con un besito y después, muy apenados, la dejaron allí, en el lugar donde la habían encontrado, como muestra de respeto.

No volvieron a verla, pero jamás olvidaron sus enseñanzas y la llevaron toda la vida en sus corazones.

Iluminación Carismática: un consejo de San Enrique de Ossó para nuestras familias:

“Muéstrame tu voluntad y ayúdame a cumplirla. Pidan siempre en sus oraciones el amor de Dios y la perseverancia final”.

Cuarto de hora de oración – 23/11/2016

Valor familiar de hoy: la humildad.

Iluminación Bíblica: “El joven rico” (Mateo 19, 16-30) Posteriormente, se conversará sobre la palabra de Dios y se realizará la siguiente reflexión: “La humildad es el valor más lindo y poderoso que una persona puede tener”.

Encaminemos siempre como Teresa y Enrique lo hicieron, portadores de buenos sentimientos para así ser siempre ¡Otro Jesús en la tierra!

Escuchemos la siguiente historia: “En una ciudad lejana vivió un hombre sencillo, tan humilde, tan humilde que Dios quiso hospedarse en su corazón. Ahí vivía, desde ahí le hablaba, con Él se reía y cuando tenía penas, con Él lloraba. Se llamaba Padre Juan.

Sucedió que un día cuando el padre iba a visitar a un enfermo, subió a una buseta y como era su costumbre iba conversando con Jesús de las cosas que les interesaban a los dos: La Felicidad de los Hombres. Le dio al chofer el dinero para pagar el pasaje y este le preguntó: ¿Cuántos pasajes, señor?, el rápidamente contestó: 2 por favor. El chofer lo miró entre sorprendido y curioso; el padre entonces cayó en cuenta  de que iba solo y sonriendo le dijo al chofer: disculpe pago solamente uno, mi amigo no paga”…

Reflexión: Lo mismo que el Padre Juan, Santa Teresa sabía que Jesús vivía en su corazón y conversaba con Él constantemente. Nosotros podemos tratar de vivir también esa amistad con Jesús, compartiendo con Él nuestras cosas. Vamos a pedirle a Teresa y San Enrique que nos acompañen en este ratico de oración para decirle a Jesús, diciendo estas peticiones:

  • Juntos andemos Jesús, por donde vayas yo quiero ir.
  • Juntos andemos Jesús, por donde pases quiero Pasar.
  • Juntos andemos Jesús, quiero querer lo que tú quieres, alegrarme con lo que a ti te alegra, llorar con lo que te entristece y trabajar siempre contigo, Jesús.

Variantes según el nivel:

Preescolar: se comienza con la oración de los “Buenos días”, luego el Ángel de la guarda, cantamos la canción de “La Pancita de Mamita”. La iluminación bíblica se puede dramatizar con los niños y las peticiones las leen varios Representantes. Se finaliza con la canción “¡Hola Jesús!”

Primaria: realizar iluminación bíblica fragmentada por trozos cortos para que los estudiantes lo lean o visualizarla en video been y realizar preguntas sobre la misma y las peticiones pueden ser creadas por ellos mismos. Reflexionar en cómo podemos ser humildes para poder ser como teresa y Enrique. Cerrar con la canción del Padre Nuestro.

Educación Media General y Diversificado: se realizará como lo hace Primaria y en la reflexión pensarán en qué momentos de su vida han sido humildes o si en algún momento se sintieron identificados con la iluminación bíblica. Colocar una canción en CD o poner el video de “La fuerza de un sueño”.

Cuarto de hora de oración – 21/11/2016

Valor familiar de hoy: la solidaridad.

Reflexión de preparación para los PROFESORES: la solidaridad es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa o al interés de otros. La palabra solidaridad es de origen latín “solidus” que significa “solidario”.

Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, se habla de solidaridad. La solidaridad es un valor de gran transcendencia para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles desastres (guerras, pestes, incendios, terremotos, inundaciones, etc.)

Es tan grande el poder  de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes y podemos asumir sin temor los más grandes desafíos, al tiempo que resistimos con firmeza los embates de la adversidad. La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa (porque los hombres se pueden unir para hacer daño) cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno.

Cuento “Los hijos del labrador”: los dos hijos de un labrador no hacían más que pelearse. Peleaban por cosas sin importancia, como a quién le correspondía el turno de manejar el arado, cuál era el más rápido para limpiar los surcos, quién era el mejor montando a caballo, etc. Cada vez que peleaban dejaban de hablarse, y eran tan tercos y orgullosos que se negaban a cumplir sus deberes con tal de demostrarse entre sí lo necesarios e imprescindibles que eran. El resultado de estas frecuentes peleas era que la hacienda se quedaba sin quien la trabajara y cuidara de ella, con el riesgo que esto suponía.

Para ponerle fin a esta situación, el labrador, que era un hombre inteligente y sabía que sus hijos no atendían a discursos, decidió darles una buena lección.

-Vayan al potrero que queda cerca del bosque, recojan todos los leños que encuentren y tráiganlos aquí- les ordenó. Los muchachos obedecieron a regañadientes, y una vez en el potrero, empezaron a competir para ver quién recogía más leños, lo que dio lugar a otra pelea.

Cuando estuvieron nuevamente ante su padre, éste les dijo: junten todos los leños y amárrenlos fuertemente con esta cuerda.

Los muchachos hicieron lo que su padre les pidió.

-Veamos ahora quién es el más fuerte de los dos. Traten de partir este haz de leña.

Los hijos del labrador se dedicaron a ello con feroz empeño, poniendo los pies sobre el haz y jalando con todas sus fuerzas, primero por turnos y luego los dos juntos y no pudieron partirlo por más que lo intentaron. Derrotados, le declararon a su padre que esto era imposible.

-Desaten el haz y traten ahora de partir los leños uno por uno. Les pidió.

No les costó mucho trabajo cumplir esa orden. A los pocos minutos todos los leños estaban partidos.

-Lo mismo que les acaba de pasar a estos débiles leños le puede pasar a cualquiera de nosotros si nos separamos. La discordia no conviene cuando se trabaja por una misma causa. Si nos unimos, en cambio, seremos muy fuertes y resistentes y nadie podrá hacernos daño con facilidad-sentenció el labrador, con una sonrisa de satisfacción en los labios.

Reflexión: Esta fábula enseña que la unión nos hace tan fuertes como débiles la desunión.

-Esopo-

Comentemos entre todos: ¿Qué acciones denotan falta de solidaridad?; ¿Qué acciones se deben evitar?; en nuestro país, ¿Cómo podemos poner en práctica la solidaridad?

Cuarto de hora de oración – 18/11/2016

NUESTRA SEÑORA DE LA CHIQUINQUIRÁ

Valor familia de hoy: el respeto.

Iluminación Bíblica: hoy Dios nos invita a poner en práctica en los diferentes momentos de nuestras vidas el valor del respeto, y a través de sus palabras nos dice:

Romanos 12,10 “Que entre Ustedes el amor fraterno sea verdadero cariño, y adelántese al otro en el respeto mutuo”

Romanos 13,7 “Den, pues, a cada uno lo que le corresponde: el impuesto, si se le debe el impuesto; las tasas, si se le deben tasas; obediencia, si se le debe obedecer; respeto, si se le debe respeto”.

Pensemos un poco si somos respetuosos; demos algunos ejemplos de nuestra vida diaria.

Este día también es importante para nosotros porque el 18 de noviembre de 1709 fue la aparición de: NUESTRA SEÑORA DE LA CHIQUINQUIRÁ. El mes de noviembre es de especial significación para el pueblo zuliano, ya que durante el mismo se llevan a cabo las celebraciones en honor de la Chinita o Virgen de la Chiquinquirá. Es por este motivo que durante estos días, la gaita suena con especial frenesí y alegría en todo el Zulia.

De acuerdo con la tradición zuliana, la Chinita llegó a Maracaibo sobre las olas del lago. Cuenta la historia que un día del año 1749, una sencilla mujer acababa de lavar su ropa en las orillas del lago de Maracaibo, cuando repentinamente vio flotando una tablita de madera fina, la cual recogió pensando en que le podría ser útil para tapar la tinaja de agua que tenía en el corredor de su casa. A la mañana siguiente, cuando estaba colando el café, la mujer escuchó unos golpes como si alguien estuviera llamando. Fue a ver lo que sucedía y quedó sobrecogida de asombro al ver que la tablita brillaba y que aparecía en ella, la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Por tal motivo, la mujer comenzó a gritar ¡Milagro! ¡Milagro!, por lo que de ahí proviene el nombre de El Milagro a la actual avenida junto al lago, donde estaba la casita de la lavandera. Luego de lo sucedido, numerosas personas acudieron a presenciar el prodigio, convirtiéndose por esto la casa de la humilde mujer en un lugar de veneración de la Virgen por parte de múltiples creyentes.

ORACIÓN: ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios, rencores y la reconciliación de todos los hermanos. Que cese la violencia, que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.

Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz. Sé para nosotros puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que juntos podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

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